miércoles, 4 de enero de 2012

Productos radiactivos II



En los 80 un Oficial de Seguridad Radiológica en la Universidad Estatal de Georgia, estaba haciendo mediciones de radón en la residencia del Presidente de la Universidad. Durante el curso de su trabajo, el oficial tuvo que ir al baño.
Por las razones normales, no para medir el radón. En cualquier caso, llevaba con él el contador geiger  encendido. Mientras hacia sus necesidades en el baño, comprobó que el contador medía unos niveles de radiación inusualmente altos, algo así como 0,1 mR / h, aproximadamente diez veces más de lo normal. La fuente de la radiación resultó ser el uranio que contenían los azulejos de las paredes del baño.





Aunque ya casi no se usa la porcelana para las prótesis dentales, hasta los años 80 era el material más frecuente usado para estos implantes. En los años 40, los fabricantes empezaron a añadir polvo de uranio a la porcelana utilizada para hacer dentaduras postizas. La idea era que la fluorescencia del uranio ayudara a imitar la apariencia de los dientes reales en condiciones de luz natural y artificial. En 1986 se dejó de añadir uranio a la porcelana.






Estos recipientes llevan en su esmalte uranio, el color rojo se consiguió mediante la adición de óxido de uranio en el esmalte, hasta un 14% de la pintura era uranio. Un solo plato contenía hasta 4,5 gramos de uranio. Hay que decir que el uso de uranio para producir esmalte de cerámica roja no se limita a estos platos, casi todas las cerámicas antiguas con un profundo color naranja o rojo son, probablemente radiactivas.  Hay tres principales vías de exposición a la radiación de esta vajilla: La exposición del cuerpo a los rayos gamma emitidos por los radionúclidos del esmalte cerámico, la exposición de las manos a las partículas beta emitidas por los radionúclidos del esmalte y  por último, la ingestión de uranio que se ha lixiviado en los alimentos que han estado en contacto con el esmalte.





El color beige, amarillo y naranja de estas joyas contiene un 7% de uranio.  En 1983 se advirtió sobre la radiactividad de estas joyas,  aunque no se consideraron peligrosas para la salud se recomendó a los clientes que devolvieran las alhajas.
 






El uranio fue utilizado por primera para darle color al vidrio en la década de 1830 y no ha dejado de usarse para este propósito, excepto durante un periodo de quince años después de la Segunda Guerra Mundial. Antes de la Segunda Guerra Mundial, el uranio que se empleaba era natural, pero cuando la producción se reanudó en 1959, se cambió al uranio empobrecido. Todos los elementos que se muestran aquí contienen uranio natural, excepto el tubo a la derecha que contiene uranio empobrecido. El contenido de uranio en estas piezas era del 2%, sin embargo, hasta el año 1900 podía ser hasta del 25%.






El manto incandescente de torio se utiliza hoy en día en lámparas portátiles para acampar. Los mantos son producidos por la inmersión de un tejido de malla (nylon) en una solución de nitrato de torio. Otros metales se añaden a la solución con distintos fines. Por ejemplo, el cerio se añade para aumentar la producción de luz, mientras que el berilio aumenta la fuerza del manto. El tejido se retira de la solución se seca y se recubre con laca. El combustible se quema en el interior del manto y la temperatura que alcanza hace que el torio emita un resplandor incandescente.  El torio se convierte en óxido de torio, el barniz se quema, y una variedad de materiales se liberan en el aire. El material que se emite incluye aproximadamente el 50% del berilio y muchos de los productos radiactivos de la desintegración del torio.








Este lápiz tiene un recipiente de plástico en un extremo que contiene una muestra de mineral de uranio. Cada lápiz contiene 1,5 a 2,5 gramos de uranio.






 Durante décadas, el papel brillante utilizado en revistas, se hacía con una arcilla blanca llamada caolín. El caolín contenía niveles muy altos de uranio y el torio. 






Esta pelota de golf se comercializó en la década de 1910, al parecer contenía en su interior radio. Un análisis por espectroscopia gamma muestra claramente que realmente contiene el radio: aproximadamente 150 Bq






Este dispensador de cinta adhesiva comercializado en los 70 es ligeramente radiactivo debido al lastre de arena de monacita que contiene torio. Al parecer, un técnico de un hospital estaba realizando un examen radiológico en su oficina cuando descubrió que su dispensador cinta adhesiva era radiactivo.

Fuente:
www.orau.org

2 comentarios:

  1. esto es muy interesante!! Y me ayudo mucho, gracias!!

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    1. Me alegro de que te haya servido. Gracias a tí por tu comentario.

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