jueves, 26 de abril de 2012

Liquidadores de Chernóbil


Estos hombres, héroes o víctimas, pero sobretodo héroes, hicieron una labor que hoy pocos recuerdan pero que en su día supuso la salvación de otras miles de vidas. Soldados, bomberos, mineros y muchos voluntarios son los llamados liquidadores y se encargaron, después del accidente de Chernóbil, de apagar el incendio y crear el sarcófago que aisló el material radiactivo que liberaba dosis muy elevadas de radiación a la Tierra.
Unos 700.000 liquidadores se encargaron de estas tareas y cerca de 8.000 fallecieron rápidamente.


Los primeros que llegaron tras la explosión fueron bomberos alertados por un aviso de incendio, pero aquello no era un incendio cualquiera, el fuego no era lo único que quemaba en aquel ambiente, el aire era muy denso y algo invisible les invadía haciéndoles caer fulminados. La mayoría murió poco después en el hospital.
Una labor muy importante también fue la de los pilotos de los helicópteros, se encargaron de tapar el núcleo ardiente para evitar la liberación de la radiación que emanaba del material fundido en el interior, para ello tiraban sacos de arena y boro al núcleo. Flotaban encima de un embudo que expulsaba cantidades de energía insoportables para una persona. Por eso es que ninguno sobrevivió.

Pero el boro había taponado el grafito y el plutonio fundido y eso había elevado la temperatura tanto que se temía una nueva explosión mucho mayor. Por debajo del núcleo del reactor el material radiactivo amenazaba con filtrarse y contaminar las aguas subterráneas. Para evitarlo habia que abrir un túnel bajo el reactor y llenarlo de nitrógeno líquido para impedir el hundimiento de la estructura. De esta labor se encargaron los mineros, llegaron sin saber que era lo que estaba pasando realmente allí, tardaron más de un mes en cavar un tunel que llegara al suelo del reactor, los niveles de radiactividad en el tunel no eran muy elevados pero se triplicaban a la salida del mismo. Al final la cámara subterránea no se lleno de nitrógeno líquido, si no de cemento, pero al menos ellos consiguieron su objetivo. Al cabo de un mes ya habían muerto un cuarto de los mineros que allí trabajaron.

Cuando procedían a crear el sarcófago comprobaron que en el tejado había restos de grafito radiactivo que tenía que ser eliminado para continuar con la construcción. Comenzaron empleando unos robots, pero al cabo de poco tiempo la radiación afecto su circuito y dejaron de funcionar. 


 

Desgraciadamente los restos contaminados seguían estando en el tejado y tenía que ser eliminados, así que se optó por reservistas para que desempeñaran esta tarea. Soldados rasos que armados con una pala, una máscara y un traje hecho con hojas de plomo que pesaba alrededor de los 30 kg, recogían los restos de material radiactivo expulsado del reactor y los echaban al núcleo de nuevo. Otra labor principal fue la de los gatos del tejado, que medían las dosis de radiactividad de la azotea y elaboraban mapas dónde señalaban las zonas menos contaminadas ya que la radiación no se distribuía de forma uniforme. De este modo el resto de liquidadores podían evitar esas zonas.


Algunos soldados sabían dónde se metían y su patriotismo les empujó a realizar estas tareas, sabían que ponían en juego sus vidas pero si ellos no lo hacían estaban en juego las vidas de miles de personas. Otros en cambio fueron engañados, en cierto modo, se les prometió acabar con su servicio militar o un sueldo triplicado a cambio de una subida a la azotea, una subida que suponía una exposición letal a la radiación que el núcleo del reactor emanaba.


 


Pero aceptaban sin rechistar, 40 segundos en la azotea y una vida sin preocupaciones, aunque la realidad era muy distinta, los liquidadores que no fallecían al instante lo hicieron poco después, y los que no siguen sufriendo las consecuencias de aquella labor. Unos están muy enfermos, otros tienen el cuerpo lleno de quemaduras dolorosas y sobretodo la incertidumbre y la angustia de no saber cuándo puede llegar un achaque y acabar con una vida de sufrimiento consecuencia de aquellos malditos 40 segundos.


 

Tampoco hay que desestimar el trabajo de los que median las radiaciones de los alrededores y se encargaban de descontaminar la zona, pues ellos también se llevaban sus altas dosis de radiación.


 
Posteriormente, la Unión Soviética reconoció la labor de estos héroes concediéndoles una medalla, algo bastante insignificante bajo mi punto de vista, pero, ¿cómo se les podría pagar? Una labor semejante creo que no tiene precio.

Hoy, 26 años después de aquella tragedia de Chernóbil, quería rendir homenaje a estos hombres admirables que dieron su vida por salvar a otros y evitar un desastre mayor, pero que por desgracia, sus hazañas fueron silenciadas durante mucho tiempo para evitar que se infundiera el pánico en la población.






3 comentarios:

  1. Hola amigos!,la primera imágen que viene a mi memória cuando escucho o leo la palabra "liquidador",es la de frenéticas figuras caqui con un improvisado y escueto equipo de emergencias, con una simple pala en sus manos, pero por dentro, una entereza (obligada o no..) un sentido muy alto del Altruismo que solo se da en situaciones extremas, mezclado con algo de fatalismo y porque no? de esperanza...

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  2. Hola anónimo! Yo no lo llamaría entereza obligada, lo llamaría desconocimiento. Si a día de hoy se siguen cometiendo esas atrocidades de mandar a personas a recibir elevadísimas dosis de radiación en países como Japón, (los llamados "gitanos nucleares")en aquella época que ni siquiera se conocían las consecuencias reales de esa exposición... Creo que con el tiempo, mientras se ejecutaban las labores de liquidación, fueron aprendiendo y conociendo las reales consecuencias, pero los primeros que llegaron sirvieron de conejillos de indias. De una forma u otra todos son grandes héroes, supieran o no lo que estaban haciendo. Un saludo!

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  3. el video en lo personal si da mucha tristeza, bastante por la desgracia de avaricia que hay en los corazones de las desgraciadas personas millonarias que al fin y al cabo, suben sin ver a quien pisan los desgraciados!!

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