lunes, 19 de mayo de 2014

Recuerdos de Hiroshima


Estas varillas fueron extraídas del Puente Aioi en Hiroshima. Este puente fue utilizado por los tripulantes del Enola Gay como blanco principal para lanzar la bomba ya que tenía una distintiva forma de “T”. Pero debido a vientos laterales falló en 244 metros, detonando justo encima de un hospital.


Las barras de refuerzo, así como el metal de los edificios circundantes, se recogieron con el fin de determinar su contenido de Co-60.


Los incendios que se originaron en Hiroshima tras la caída de la bomba atómica produjeron grandes cantidades de ceniza que fueron a parar a la atmosfera. Esta ceniza hizo efecto de siembra de nubes que dio como resultado una lluvia de color negro que cayó entre 1 y 2 horas después de la explosión. Su consistencia era como de alquitrán, los que se vieron sorprendidos por esta lluvia sufrieron quemaduras graves posteriores, ya que el agua era radiactiva.


Este bloque se pudo recuperar de un edificio de Hiroshima que no sufrió daños, en él aun se pueden observar las marcas de la mortífera lluvia.


En Hiroshima, la mayoría de edificios estaban hechos de madera y sucumbieron a la bomba, pero estos restos de tejas se empleaban como material de cubierta para los tejados. El calor de la explosión nuclear causó la formación de burbujas en las tejas de cerámica, lo que ayudó a poder calcular las exposiciones a la radiación que habían sufrido las personas que vivían cerca de donde se encontraron estos restos.



Este tipo de formación de ampollas se observó a un kilómetro alrededor del centro de la explosión y donde se llegaron a alcanzar los 1800º C.

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